La Cofradía se funda en la parroquia de Calanda bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza y el Arcángel San Miguel por Dn Alonso Gregorio provisor (vicario general) del Ilmo  Arzobispo de Zaragoza Dn Andrés Santos en el año 1584.  El pontífice Pablo V le concedió bula de aprobación el 3 de noviembre de 1606 por la que se añadió la advocación del Santísimo Sacramento a la Cofradía y se le concedieron varias indulgencias, gracias y privilegios, pasando a formar parte de la archicofradía Supra Minerva de Roma.
 
Siempre ha tenido estatutos aprobados canónicamente. Aunque se denomina cofradía, fue fundada como hermandad y por ello sus miembros se siguen denominando hermanos, visten hábito de color negro y celebran sus reuniones o capítulos en una sala capitular.

 

Como cofradía sacramental su principal objetivo es la adoración al Santísimo Sacramento del Altar. Por ello, desde su fundación, sus principales celebraciones han sido el Corpus Cristhi, los comulgares en el domingo de Quasimodo, la Cena del Señor y la adoración del Monumento el Jueves Santo, así como la ya perdida celebración de los domingos de Minerva.

 

Hoy en día está formada por una Junta de Hermanos Electos compuesta por 33 miembros, todos hombres y casados por la iglesia. Está dirigida por un mayoral que se elige de forma rotativa por un año. Una vez llegan a la edad de jubilación pasan a ser Hermanos Electos Extraordinarios. En algunas épocas ha tenido otros tipos de cofrades a parte de los Electos, como ocurrió durante todo el siglo XVIII y parte del XIX cuando la Cofradía integraba a la de San Roque, formada por jóvenes del pueblo.

 

Ha estado fuertemente implicada en la vida social de Calanda de diferentes formas: asistencial (p.e. sufragando los sepelios de las personas pobres o ayudando en la epidemia de cólera de 1835),  institucional (p.e. apoyo al Ayuntamiento costeando parte del juicio contra el S.A.R. Sr. Infante D. Antonio Pascual, 1787) o patriótica (p.e. aportando dinero y armando soldados en la guerra de la independencia -1812-).

 

Desde sus inicios está vinculada a los dos patrones del pueblo, la Virgen de la Esperanza y San Miguel, participando y celebrando sus festividades. Durante mucho tiempo tubo su sede y a su cargo la desaparecida iglesia de San Miguel.

 

Ha tenido también a lo largo de su historia carácter penitencial, organizando y formando parte de la Semana Santa. El estandarte de la Cofradía ya aparece desfilando en 1595 durante la procesión que inauguraba el antiguo calvario que hubo en el cerro de Santa Bárbara. Ha procesionado desde el siglo XVII con el Sepulcro de Nuestro Señor en el Santo Entierro. En 1720 consta una donación para comprar un nuevo Santo Sepulcro.

 

Siempre ha tenido a su cargo el Monumento donde, tras la Cena del Señor del Jueves Santo, se traslada el Santísimo en una procesión claustral. En el siglo XVIII consta que la Cofradía organizaba también la ceremonia del «lavatorio de los pies».

 

La guardia romana que desfila en Semana Santa, conocida como putuntunes por la onomatopeya del ruido que produce su tambor, siempre ha dependido de nuestra Cofradía. La tradición oral sitúa su constitución a mediados del siglo XVII, teniendo constancia de que en 1728 ya se hicieron compras para reparar parte del vestuario. En 1864 abandonan los trajes militares de época para utilizar vestimenta de estilo romano.

 

Longinos es el personaje que acompaña a los putuntunes y viste armadura, representa al soldado romano que lancero a Jesucristo.  En 1728 se cita por primera vez, aunque la tradición oral nos dice que la antigua armadura fue una donación de Felipe V hecha en 1641 a Miguel Juan Pellicer, protagonista del Milagro de Calanda, quien la cedió para su uso en la guardia romana.

 

Al finalizar la procesión del Santo Entierro se representa una antigua teatralización religiosa, que se puede datar en los inicios del siglo XVIII, donde se escenifica el sellado del Sepulcro y seguidamente se entabla una simbólica lucha entre Longinos y el Capitán de la guardia que representa la victoria del bien contra el mal por la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.