Desde hacía algunos años, los monitores de los putuntunes iban apreciando un paulatino desgaste de la armadura de Longinos. Por ello, y tras cumplir esta indumentaria sus 50 años en 2024, la Cofradía decidió comenzar las gestiones para encontrar proveedor y financiación que permitieran adquirir una nueva.

Dado que su origen se remonta a la armadura concedida por el rey Felipe IV a Miguel Pellicer, cuando este visitó la Corte para que su majestad adorara la pierna objeto del portentoso milagro de Nuestra Señora la Virgen del Pilar, se iniciaron gestiones con la Casa Real para solicitar su implicación en la financiación de la nueva armadura, y con ello, mantener el vínculo entre nuestro Longinos y la familia Real.  En estos trámites se implicó al Ayuntamiento y a la Coordinadora de Semana Santa, y sobre todo se tuvo la complicidad y apoyo de nuestro antiguo prior: el Cardenal D. Juan José Omella. Aunque al final las gestiones no llegaron a buen puerto, permitió poner en conocimiento de la Casa Real la conexión entre ella y el Milagro de Calanda a través de la armadura de Longinos.

Posteriormente se obtuvo la necesaria financiación gracias al apoyo del Ayuntamiento. Para la elección de las diferentes partes que conformaron la nueva armadura se tuvieron en cuenta las aportaciones  técnicas de los hermanos que eran monitores en la Guardia Romana, siendo elegidas en Capitulo por los hermanos de la Cofradía, y con el beneplácito del presidente de la Coordinadora de Semana Santa.

La nueva armadura fue presentada al pueblo el día de Miércoles Santo, estando invitados el Ayuntamiento en pleno, el presidente de la Coordinadora, los presidentes de todas las cofradías y diferentes personas que han tenido una importante implicación en la historia de los putuntunes. Ese día, Longinos también estrenó un nuevo traje, donde en el envés de su capa llevaba los escudos de las nueve Cofradías, pues Longinos y la guardia romana, aunque dependiente de la Cofradía del Santísimo, son de todo el pueblo y, por el mismo motivo, se decidió que el casco luciera el número representativo de nueve plumas de ganso, y que sus colores fueran repartidos homogéneamente entre tres: blanco y azul por la bandera de Calanda y morado como señal penitencial de Semana Santa.

La ceremonia comenzó al finalizar el Triudo con una procesión claustral desde la sacristía del Pilar hasta la capilla del Milagro. Estaba encabezada por nuestro estandarte, seguido de Longinos y tras él todos los hermanos. Una vez en la capilla, con Longinos hincando rodilla, fue bendecido por nuestro Prior con un hisopo de romero. Al finalizar tan conmovedor acto, se retornó en mismo orden a la sacristía dejando allí la nueva armadura. 

El Traslado Solmene se hizo con la antigua armadura, siguiendo las indicaciones de los monitores, pues no había dado tiempo a preparar perfectamente la nueva para acoplarla y que pudiera aguantar en perfecto estado durante las distintas procesiones. Ese fue el motivo de que, en la Semana Santa de 2025, la nueva armadura apareciera nuevamente sólo en el acto de la rompida.

Aprovechando que la Cofradía de Semana Santa le tocaba ser la organizadora de la Semana Santa 2025, se decidió que fuera el personaje de Longinos quién rompiera la hora en representación todos los calandinos que han mantenido la tradición de los puntuntunes desde que, en 1974, comenzarán a hacerlo los quintos del pueblo. Así, en momento tan especial, Longinos salió desde el Ayuntamiento escoltado por dos soldados romanos hacia el bombo grande y, tras girarse a medio camino hacia el consistorio para saludar al relieve de nuestro hermano honorífico y artífice en gran medida de nuestra Semana Santa, Mosén Vicente Allanegui, llegó al centro de la plaza donde rompió la hora junto al invitado de ese año, D. Diego Buñuel, nieto de nuestro paisano Luis Buñuel en el 125 aniversario de su nacimiento.  


Mayo 2025