Agustín Gabarrús Gayán
Hermano Electo
Marzo 2024

Oración escrita y recitada por el hermano Agustín Gabarrús al final del Traslado Solemne de 2024.

Señor, ¿a qué has venido? ¿No crees que es mejor que sigas en tu sitio olvidado? Si nadie te conoce. Has pasado antes Tú por delante de nuestros portales que nosotros hemos venido a visitarte. Hace tanto tiempo que no sé nada de ti. Además, es que pasas inadvertido en mi vida. Alguna vez acudo a la iglesia, por algún acontecimiento familiar o por algún compromiso, pero si no, es raro que me veas. Tengo muchas obligaciones y siempre voy justo de tiempo. No es importante para mí el venirte a ver. Por eso, Señor, ¿a qué has venido? Déjanos que sigamos escondidos tras una esquina viéndote pasar, como lo hacemos a lo largo de nuestra vida.
Pero aun con todo, Señor, en estos días, no te extrañe, si me ves, que voy con una túnica morada, con unos palillos o una maza en mis manos para sentir como late tu corazón.
No te extrañe, si me ves, escuchar a lo lejos ese sonido de tambores y bombos, frente a una lápida o delante de la pilastra de una estación del Calvario, cómo se eleva hacia lo más alto.
No te extrañe, si me ves, que te acompañe vestido de un desconocido soldado romano para arroparte en tu paseo por las calles de mi pueblo.
No te extrañe, si me ves, que camino descalzo con cadenas, escondido tras una tela negra, o llevando el peso de una cruz.
No te extrañe, si me ves, unido a mi cofradía con una vela, con un estandarte o cómo mi hombro sostiene el varal del Paso que tanto quiero.
No te extrañe, si me ves, en las procesiones representando con toda mi humildad una escena bíblica.
No te extrañe, si me ves, apoyado en el balcón con mis ojos humedecidos porque mi cuerpo no puede acompañarte por la edad.
No te extrañe, si me ves, debajo de mi capirote, cómo te pido por la salud de mis padres, por el trabajo de mis hijos, por la felicidad de mis nietos.
No te extrañe, si ves, que todo el pueblo de Calanda, un año más, revive y hace más grande su tradición a tu recuerdo.
Señor, no te escondas tanto. Déjanos verte alguna vez. Aunque la verdad es que pasas tantas veces a nuestro lado y no nos damos cuenta. Un niño, un anciano, un pordiosero, un marginado, un enfermo…, lo que le hagas a él, me lo haces a mí, nos dijiste.
Señor, algún día me colocaré al lado de tu armazón y, cuando te tenga tan cerca, reviviré mis recuerdos. Puede que todavía derrame una lágrima por un ser muy querido que partió. Seguiré mirando la herida de tu costado, que me hará recordar a los que sufren una grave enfermedad. Veré tu mano abierta, a la que intentaré cogerme cuando definitivamente se me cierren los ojos. Pensaré en esos instantes de emoción, cuando mi madre me arropaba, o mi hijo daba sus primeros pasos, o mi nieto acaricia mi cara. Rogaré por los abuelos olvidados, residentes en tanto y tantos lugares. Rogaré por la Paz en el mundo. Te suplicaré el perdón por ser pecador. Por eso…, no te extrañe, si me ves.